la herida de la infancia

La vieja herida es un condicionamiento ligado a nuestros primeros años de vida que constituye un trauma. Los signos de esa  herida  suelen evidenciarse de infinitos modos, en el cuerpo físico a través de síntomas o en aspectos emocionales como trastornos de ansiedad, ataque de pánico, pensamientos obsesivos, dramatismo, trastorno del sueño, dificultad de realización y de manifestación consciente. Creando conflictos de autoestima y de realización en el área afectiva (pareja).